En un pueblo de Puerto Rico vivía un joven llamado Juan Bobo. Era amable y trabajador, pero a veces entendía las palabras de una forma muy especial.
Una mañana, su madre puso doce huevos en una cesta.
—Lleva estos huevos al mercado —le dijo—. Camina despacio, mantén la cesta recta y vuelve con el dinero.
Juan repitió las tres instrucciones:
—Despacio, recta y con el dinero.
Salió de casa con la cesta delante del pecho. Caminaba tan despacio que una tortuga casi pasó a su lado.
Un vecino llegó a caballo.
—Juan, ¿por qué caminas así?
—Mi madre dijo “despacio”. No quiero cometer un error.
Más adelante, unos niños jugaban con una pelota. La pelota voló hacia Juan. Él giró para evitarla, pero no soltó la cesta. Los huevos chocaron unos con otros.
Juan oyó un ruido dentro.
—La cesta sigue recta —dijo, y continuó su camino.
Cuando llegó al mercado, puso la cesta sobre el puesto de un vendedor. Al abrirla, vio diez huevos rotos y solo dos enteros.
—No puedo pagar mucho por esto —dijo el vendedor.
Juan explicó lo ocurrido. No escondió los huevos rotos ni culpó a los niños.
—Necesito volver con dinero —añadió—. ¿Puedo trabajar aquí?
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El vendedor necesitaba ayuda. Juan barrió el suelo, ordenó varias cajas y llevó dos sacos de arroz hasta otro puesto. Esta vez preguntó cómo debía levantar cada saco.
—Llévalos uno por uno y cerca del cuerpo —explicó el vendedor.
Juan siguió esas palabras. No caminó demasiado despacio ni demasiado rápido. Ningún saco cayó, y el vendedor le pidió ayuda con un tercero.
Al final de la tarde, el vendedor le pagó unas monedas y le regaló un poco de arroz. También compró los dos huevos enteros.
—Hoy no vendiste doce huevos —dijo—, pero trabajaste bien.
En el camino de regreso empezó a llover. Juan cubrió el arroz con su camisa y guardó las monedas en un bolsillo. Llegó a casa mojado, pero no perdió nada.
Su madre miró la cesta vacía.
—¿Qué pasó con los huevos?
Juan contó toda la historia: la tortuga, la pelota, el ruido y el trabajo en el mercado. Después puso las monedas y el arroz sobre la mesa.
—No hice bien el primer trabajo —dijo—. Por eso busqué otro.
Su madre no pudo evitar una sonrisa.
—¿Y qué vas a hacer la próxima vez?
Juan levantó la cesta con las dos manos.
—Voy a caminar con cuidado. Pero antes voy a preguntar qué significa exactamente “con cuidado”.
Comprehension Quiz
¿Qué lleva Juan al mercado?
¿Cómo consigue el arroz?
¿Qué aprende Juan?
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