En una granja de Castilla nació un pollito muy extraño. Solo tenía una pata, un ala y un ojo. Los otros animales lo llamaban Medio Pollito.
Medio Pollito era pequeño, pero tenía grandes planes.
—Voy a Madrid para ver al rey —anunció una mañana.
Su madre le pidió que esperara.
—El camino es largo. Todavía eres joven.
Pero el pollito era orgulloso. Tomó un trozo de pan y salió de la granja.
Al poco tiempo encontró un arroyo. Muchas hojas secas bloqueaban el agua.
—Por favor, aparta unas hojas con tu pata —pidió el arroyo—. Así puedo correr otra vez.
—No tengo tiempo —respondió Medio Pollito—. Voy a ver al rey.
Más adelante encontró un fuego casi apagado.
—Acerca esas dos ramas —dijo el fuego—. Necesito un poco de ayuda.
—Hazlo tú —contestó el pollito.
Después oyó al viento entre los árboles.
—Bate tu ala conmigo —pidió el viento—. Hoy estoy muy débil.
Medio Pollito se rio.
—Solo tengo un ala. No la uso para ayudarte.
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Al atardecer llegó a Madrid. Entró en el patio del palacio y vio unas cocinas enormes. Un cocinero también lo vio.
Medio Pollito esperaba encontrar música, jardines y al rey sobre un caballo. En cambio, estaba entre cajas, platos y personas que trabajaban deprisa. Nadie sabía quién era ni por qué había llegado.
—Este pollo sirve para la cena.
El cocinero atrapó a Medio Pollito y lo puso dentro de una olla. El pollito llamó al agua.
—¡Agua, sácame de aquí!
—Tú no me ayudaste —respondió el agua—. Ahora no puedo ayudarte.
El cocinero encendió el fuego. Medio Pollito pidió ayuda otra vez, pero el fuego recordó las ramas.
El pollito saltó fuera de la olla y llegó hasta una ventana. Allí llamó al viento. El viento sopló muy poco, y el pollito cayó en el patio.
Por suerte, una criada abrió la puerta. Medio Pollito escapó y comenzó el largo regreso.
Cuando volvió a encontrar el arroyo, se detuvo. Con su única pata apartó varias hojas. Después llevó dos ramas al fuego. Por último, batió su ala junto al viento.
Los tres aceptaron su ayuda. El agua volvió a correr, el fuego recuperó su luz y el viento levantó suavemente las plumas del pollito.
Llegó a la granja cansado y mojado. Su madre lo recibió bajo su ala.
—No vi al rey —dijo Medio Pollito—. Pero aprendí algo en el camino.
Desde aquel día, siempre ofreció ayuda cuando encontró a alguien con un problema.
Comprehension Quiz
¿Adónde quiere ir Medio Pollito?
¿A quiénes niega su ayuda?
¿Qué hace durante el regreso?
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