Atlas Runa
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Beginner Spanish Stories

The Vain Little Mouse

Una ratita barría delante de su casa cuando encontró una moneda.
—¿Qué compro con ella? —pensó.
Podía comprar pan, pero en una tienda vio un lazo rojo. Compró el lazo, se lo puso en la cola y corrió hacia su espejo.
—¡Qué bonita estoy!
Después se sentó en el balcón para que todos vieran el lazo.
Un burro pasó por la calle.
—Ratita, ¿quieres casarte conmigo?
—Primero dime cómo cantas por la noche.
El burro dio un rebuzno muy fuerte. La ratita se tapó los oídos y dijo que no.
Luego llegaron un perro, un gato y un gallo. La ratita hizo la misma pregunta. El perro ladró, el gato maulló y el gallo cantó. Ninguna voz le gustó.
Por fin apareció un ratón llamado Carlos. Llevaba un sombrero pequeño y una camisa limpia.
—Yo hablo en voz baja —dijo Carlos—. También cocino y arreglo ventanas.
La ratita miró el sombrero y la camisa.
—Eres perfecto —respondió.
Se casaron una semana después. Al principio, la ratita estaba feliz. Pasaba mucho tiempo limpiando la casa y colocando cada objeto en su lugar.
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Carlos quería arreglar una ventana vieja de la cocina.
—Entra aire por aquí —explicó.
—No trabajes hoy —dijo la ratita—. Vas a llenar de polvo mi cocina.
Carlos esperó. Al día siguiente volvió a hablar de la ventana, pero la ratita preparaba una visita.
—La casa debe estar bonita —respondió—. Puedes arreglarla otro día.
Aquella noche llegó una tormenta. El viento abrió la ventana vieja y la lluvia entró en la cocina. Los platos cayeron de una mesa. El mantel voló hasta la puerta, y el lazo rojo salió por la ventana.
La ratita corrió detrás del lazo. Mientras tanto, Carlos tomó una tabla y cerró el hueco de la ventana.
—¡Mi lazo está en la calle! —gritó ella.
Entonces vio a Carlos bajo la lluvia. Él sostenía la tabla con las dos manos para proteger la casa.
La ratita dejó el lazo en el suelo y fue a ayudarlo. Juntos pusieron la tabla en su lugar. Después secaron los platos y limpiaron el agua.
—Pensé más en una casa bonita que en una casa segura —dijo la ratita—. Y pensé más en mi lazo que en ti.
—El lazo todavía está junto a la puerta —respondió Carlos con una sonrisa.
A la mañana siguiente arreglaron bien la ventana. La ratita no se preocupó por el polvo. Cuando terminaron, se puso el lazo rojo y preparó el desayuno para los dos.
La casa no siempre parecía perfecta. Sin embargo, ahora Carlos podía trabajar en ella, y la ratita aprendió a mirar algo más que su espejo.

Comprehension Quiz

?Qu? compra la ratita?

?Qu? ocurre durante la tormenta?

?Qu? aprende la ratita?

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